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No humanices a tu perro

no humanices el perroTal vez el concepto más importante que tiene que tener presente todo aquel que adopta una perro, que incorpora un perro en su vida como un miembro más de su familia es que un perro es un perro, no es una persona.

De hecho, uno de los más frecuentes errores que se cometen a la hora de educar y adecuar el comportamiento del perro al entorno social de las personas es precisamente humanizar al perro, tratarle como si fuese una persona más. Actuando de esta manera, flaco favor se le hace al perro y flaco favor nos hacemos a nosotros mismos.

El caso más frecuente es cuando vemos a nuestro perro nervioso o asustado, por ejemplo, ante los estruendosos sonidos de unos petardos. En ese momento solemos ir a consolarlo, acariciándolo y dándole cariño, lo cual es correcto para una persona en ese mismo estado, pero en el caso de un perro es un error, ya que promueve y recompensa un comportamiento inestable. A grandes rasgos la forma de cómo actuar ante el miedo a los petardos es quedarnos con él pero ignorar por completo su ansiedad ante el estímulo.

Otro error muy frecuente es la ausencia de liderazgo frente al perro. Muchas personas en su afán por cuidar al perro, en su afán por darle el mejor trato posible no se muestran firmes con ellos dejándoles con total impunidad hacer cosas que, por ejemplo, a sus hijos no les permitirían: sentarse en su sillón favorito, comer en cualquier momento, exigir su momento de salida, etc. Como en cualquier grupo, en cualquier familia, en cualquier relación social debe existir un orden jerárquico perfectamente establecido, conocido y respetado por todos para una perfecta convivencia.

En el caso de las manadas de perros o de cualquier otro animal, desde gansos a ganado ovino, este orden jerárquico es aún más marcado. Es por ello que hemos de establecer de forma inflexible, pero también de forma tranquila y serena el lugar del perro dentro de nuestra familia. Esto no significa maltratar al perro o hacerle sentir mal, más bien al contrario: si el perro percibe que no hay un liderazgo claro o el orden jerárquico es difuso, será él el que tratará de establecerlo, siendo este el origen de la mayoría de los problemas de comportamiento.

No obstante lo anterior, no significa que no podamos jugar, ni mimar al perro (si no podemos mimar y achuchar a un perro de compañía ¿para qué lo queremos?), significa que hemos de hacerlo en el momento que nosotros queramos, y que dejaremos de hacerlo cuando nosotros nos cansemos. Debemos ser nosotros quienes marquemos los tiempos.

Igualmente, lo anterior tampoco implica algunas actuaciones basadas más en la “sabiduría popular” que en las evidencias científicas, del tipo “tiene que comer el perro siempre después del amo” o al pasear “el jefe de la manada ha de ir siempre el primero”. De hecho en la Naturaleza en las manadas de lobos o de leones por ejemplo, no sucede así: los primeros en comer son siempre las hembras encinta y los cachorros, después el macho dominante y por último el resto de la manada; y cuando la manada se desplaza, el macho alfa va siempre escoltando a las hembras y a los cachorros en la parte media.

Lo que implica el ser el individuo alfa, el jefe de la manada, es que el perro coma cuando nosotros queramos que lo haga o, en cualquier caso, cuando nosotros se lo permitamos. Con los paseos ocurre lo mismo: los perros pueden ir delante, siempre y cuando seamos nosotros quienes decidimos el camino o, al menos, quienes permitamos que la ruta sea esa.

Vicente Orgaz de quieroamiperro.com

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One Response to No humanices a tu perro

  1. silvia 29 Marzo, 2014 at 17:09 #

    tengo un perro caniche arlequín , mediano es muy inteligente, pero no entiendo cuando se sienta al lado mio y saca la lengua como si estuviera saboreando algo a pesar de que no tiene hambre.

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