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Una garrapata casi lleva a la eutanasia a un perro

¡Menudo calvario por el que ha pasado Ollie! Un collie, llamado Ollie, empezó a desarrollar de forma muy repentina una parálisis en el cuerpo que ningún veterinario, tras numerosas pruebas, supo diagnosticar.

Sucedió en Portland, Estados Unidos. Ollie, de 10 años de edad, salió de excursión con sus humanos cuando de vuelta a casa empezó a perder movilidad en sus patas traseras. En una semana, Ollie no solo no podía caminar, sino que dejó de comer.

perros y garrapatas

Su humana, desesperada, no escatimó en pruebas: análisis de sangre, radiografías, análisis de orina… ¡Pero no había ningún resultado de cuál era la causa! Las cosas no podían ir peor: Ollie era incapaz de moverse, de comer y hasta se orina y defecaba encima. El veterinario le dio las peores de las noticias: la única solución para acabar con el sufrimiento de Ollie, era la eutanasia.

El día en que iban a eutanasiar a Ollie, toda su familia estaba con él. En la despedida, sobre la mesa de la veterinaria en la que iban a inyectarle la sedación, empezaron a despedirse. La enfermera, acarició a Ollie para que éste estuviera tranquilo y tuviera un final lo más sereno posible, cuando de repente, notó un bulto tras una de las orejas: ¡una garrapata! Y por su aspecto, esa garrapata llevaba mucho tiempo ahí.

La garrapata puede llegar a causar la parálisis de la persona o animal que parasita. Esto sucede porque la garrapata, una vez se engancha al cuerpo en el que se aloja, segrega una sustancia que entra en el sistema circulatorio del organismo invadido y, tras un tiempo prolongado, ataca el sistema nervioso provocando parálisis.

El veterinario decidió quitarle la garrapata, curarle la herida y retrasar la eutanasia para ver si Ollie se recuperaba o no. Tres días le dieron para recuperarse, pero no faltó ni un día para notar los primeros síntomas. Cuando llegó la noche, Ollie ya pidió salir al jardín para poder hacer sus necesidades. Hoy en día, Ollie sigue siendo un perro activo, con mucha energía y dispuesto a ir de excursión siempre que haga falta.

Una historia que llena de esperanza y que nos alerta sobre la importancia de tener bien desparasitado a nuestro perro. Ollie llevaba un collar antipulgas y aún así la garrapata pudo hospedarse, por eso, no debemos escatimar con la compra de cualquier tratamiento preventivo de estos peligrosos animales. Collares, pipetas, sprays, pastillas… Consulta con tu veterinario el mejor tratamiento para evitar que tu perro pase por lo que pasó Ollie.

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