Ey! qué buena y entretenida sección! Os cuento que, hace años, quise cambiar la puerta de la entrada de mi casa, y puse una puerta de iroco, una maravilla, el caso es que mi perro, que tan educado era, le dio por mearla! la primera vez la regañé, la segunda vez le amenacé, la tercera vez hice como César: lo retuve en el suelo en plan dominación, y a la cuarta... el perro me dejó una mierda!!! pero no en el suelo, en la puerta!! el perro se cagó apoyando su culo contra la puerta! Qué tendría contra la puerta???
Yo no entendía nada... lo regañé, lo até a un árbol y lo castigué durante unas horas atado...
No volvió a mear ni cagar en la puerta, pero qué cosa más rara! le dio manía la puerta!

