Ayer vi otra vez la nieve, Willie! En pocos minutos el paisaje comenzó a volverse blanco, blanco. Anduve por los lugarcitos -que vos conocés- de la montaña con esa sensación especial que provocan en mí los copos cayendo tan suavemente, tan silenciosos. Sentí, también, como si hubieras estado, como antes, con nosotros, correteando sin importarte el frío, como siempre lo hacías. Recordé como tus silueta negra resaltaba en la nieve, como te secaba las patitas y te abrigaba después de la travesía! Sólo quise contarte esto. Y a los amigos del foro.
Que te recuerdo cada día. Que te extraño. Que te sigo teniendo conmigo, porque no te olvido, mi querido amigo!

