cirugía veterinaria

Como evitar recurrir a la cirugía veterinaria

La cirugía veterinaria se puede evitar en determinados casos, sencillamente observando a nuestra mascota por si notamos en ella cambios en su comportamiento.

Cualquier señal que notemos extraña en la conducta de nuestro perro puede deberse al dolor o a alguna molestia que puede agravarse si no tomamos las precauciones necesarias.

Sois muchos los que en este blog preguntáis ¿Qué le pasa a mi perro? y detalláis con preocupación problemas como que el perro deja de comer, cojea de una pata de un día para otro, se queda paralizado, le ha salido un bulto en alguna parte concreta del cuerpo… esperando una respuesta que no se puede realizar sin previo diagnóstico veterinario.

Lo que no podemos hacer nunca es esperar para ver qué desenlace tiene o cómo se desarrolla el posible problema porque siempre albergamos la esperanza de que mejore y desaparezca por sí solo, cuando sabemos que estamos arriesgando mucho. Nunca debemos subestimar cualquier señal de alarma: teniendo un control en el veterinario de nuestro perro y acudiendo rápido cuando algo no vaya bien puede evitar sustos mayores como que te perro tenga que ser operado. En muchos casos en los que se ha esperado demasiado se ha tenido que recurrir a la cirugía con todo lo que conlleva para el perro (preoperatorio, cirugía, postoperatorio) cuando todo este proceso se podría haber evitado con tan solo una visita de precaución y/o prevención.

Por poner un ejemplo: un perro con problemas de orina. Si no se detectan a tiempo la creación de cristales de oxalato pueden formarse pudiendo prevenirlos con tan solo una visita rutinaria al veterinario. Si no lo haces, estos cristales pueden dañar seriamente a tu perro, que tendrá que ser sometido a una cirugía para poder desprenderse de los mismos.

Algo similar pasa con las vacunas para perros. Un calendario de vacunas es fundamental para una convivencia sana y equilibrada con el perro. Hay adoptantes que piensan que el perro se vacuna cuando es cachorro y ya con todas las vacunas que se ponen ya están listos de por vida. Algo así como nos pasa a los humanos.

Pero la diferencia es abismal: un perro debe cumplir con un calendario de vacunaciones anual para evitar el desarrollo de enfermedades que no solo pueden afectar seriamente su salud, sino también la salud de las personas con las que convive, así como llevarle a una muerte que se puede prevenir de forma tan sencilla como llevar al día la cartilla veterinaria.

Así mismo pasa con la prevención de parásitos, y no nos referimos solo a los parásitos externos, esos que se ven y que tan poco nos gustan como son las pulgas y las garrapatas. Nos referimos también y sobre todo a los parásitos internos, para evitar la infestación de lombrices y gusanos intestinales que si tampoco son tratados les puede causar la muerte.

Como ves, la salud de nuestro perro no es un juego.

Ante cualquier duda o señal puedes hablarlo con tu veterinario, ya sea de forma telefónica por alguna duda puntual o concertando una visita, pero sobre todo, no descuidar nunca las desparasitaciones y el calendario de vacunas.

 

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