agresividad del perro a las personas

La agresividad de algunos perros hacia las personas

La agresividad es uno de los problemas más comunes a nivel mundial en animales de compañía.

Pocas cosas son más terroríficas que el compañero en quién confías mostrándose agresivo contigo.

Si piensas que tienes un perro agresivo, lo primero que debes de hacer es llevarlo al veterinario para asegurarte que no es por alguna causa física.

Cualquier perro sometido a dolor o incomodidad se puede comportar agresivamente o irritable, sin que esto sea parte de su carácter en circunstancias normales. Así que necesitas descartar la posibilidad de alguna enfermedad antes que nada.

El entrenamiento de obediencia y la socialización son esenciales para que un perro no se muestre agresivo. Prevenir es la palabra clave, especialmente porque corregir el mal comportamiento una vez que se ha establecido es diez veces más difícil.

La agresividad canina es causada por varias razones, generalmente identificar la causa es la clave para solucionar el problema. Es muy importante que reconozcas el problema de tu compañero para que puedas ayudarlo antes de que sea demasiado tarde.

AGRESIVIDAD HACIA LAS PERSONAS

La mayoría de las personas no pensamos en ser mordidos por un perro como parte de nuestras vidas, pero puede suceder más rápidamente de lo que nos imaginamos.

Parte del problema es que consideramos algunas razas como peligrosas y agresivas, y en el resto como dulces compañeros, cuando en realidad, basándonos en estadísticas reales de clínicas veterinarias y humanas, dos de las razas que lideran la lista de mordidas son de las menos pensadas, caniches y terriers pequeños.

Cerca de 4.7 millones de personas son mordidas por perros cada año, de esas, un millón necesita asistencia médica.

Aproximadamente 750,000 niños son mordidos por perros cada año, en la mayoría de casos, esas mordidas son de perros familiares, no callejeros, ni perros desconocidos.

Unas 8 personas mueren anualmente por causa de mordidas de perros. A pesar de esto, las estadísticas también confirman que hay más muertes infantiles causadas por globos que por perros, y en cuanto a los adultos, los rastrillos de barrer causan más muertes que los perros.

Todos los perros pueden ser provocados a morder. No existe tal cosa como una «raza mala». Todas las razas pueden ser entrenadas y socializadas apropiadamente a ser gentiles y tolerantes. Un perro bien educado, debería de al menos obedecer los mandatos básicos de: quieto, ven, y siéntate. A veces, algo tan simple como esto puede prevenir accidentes.

Las razas que pueden ser potencialmente agresivas si no son bien educadas y socializadas son:

  • Lhasa Apso : Pueden ser malhumorados con los niños.
  • Caniche miniatura: Muerden por miedo, pierden fácilmente los estribos.
  • Dachshund: Tienen muy poca paciencia.
  • Rhodesian Ridegeback: Raza dominante.
  • Pinscher Miniatura: Mentalidad de «perro grande» en un cuerpo pequeño.
  • Pequinés: Intolerante. Tienen muy poca paciencia.
  • Chihuahua: Prefieren los adultos. No les gustan los niños.
  • Chow Chow: Perro de una persona. No toleran los cambios de dueños. Muerden sin avisar.
  • Schnauzer Gigante: Muy dominante, pueden incluso desafiar a los adultos.
  • Viejo Ovejero Inglés: Muy protector de sus humanos.
  • Cocker Spaniel: Muy protector de sus humanos.
  • Rottweiler: Muy protector de sus humanos y hogar.
  • Doberman: Muy protector de sus humanos y hogar, incluso de los objetos.

En cambio, hay razas que tienen una inmerecida fama:

  • Bulldog: Juguetón y tranquilo.
  • Rottweiler:Pueden aprender a ser delicados. Muy afectuosos.
  • Doberman: Extremadamente afectuosos y juguetones con sus humanos.
  • Gran Danés:Afectuosos y sumisos.
  • Boxer: Se llevan muy bien con los niños.
  • Bull Mastiff: Muy dócil.

En cuanto a los «Pit bull» se supone que en realidad esa raza no existe. Generalmente, los llamados «pit bulls» son una cruza de bulldogs y terriers.

También se conoce por este nombre a la versión americana de los Staffordshire Terriers.

La mayoría de «pit bulls» no son agresivos por naturaleza, todo lo contrario, son delicados, juguetones y muy cariñosos.

Sin embargo, están los que han sido criados como perros de peleas clandestinas, aunque aún entonces, son más agresivos hacia otros animales, especialmente perros, y no tanto hacia las personas.

Los «pit bulls» que sí son peligrosos son aquellos que han sido victimas de abusos y de neglicencia, entre las que se incluyen tener que cazar su propia comida, (dándoles presas vivas para que las maten y las coman), electroshocks para «mantenerlos furiosos» y vivir confinados a un cajón o jaula cubierta, sin poder ver siquiera lo que hay más allá de los abusos y maltratos.

Estos son animales traumatizados, mentalmente enfermos y muy peligrosos, tanto como para sus «dueños» como para otras personas.

Formas de provocar a un perro

  1. Tratar de quitarle su alimento. Nunca molestes a un perro mientras come. Es la situación más común en la que se llevan a cabo las mordidas.
  2. Tratar de quitarle a tirones algo que tenga en la boca. Muchos perros interpretan esto como una agresión. Además, si ellos ganan, entonces se sienten superiores.
  3. Sorprender al perro. Me parece increíble la cantidad de personas que se acercan al perro mientras duerme y le gritan al oído. Debería de ser sentido común, pero aparentemente no lo es. Sorprender a un perro mientras duerme o mientras está concentrado en otra cosa es practicamente rogarle que te muerda. En esos momentos el instinto de autopreservación entra en función y lo primero que hace el animal es defenderse.
  4. Jugar pesado con el humano del perro. Esta es otra situación que se da muy amenudo en los hogares, a veces está el niño jugando con un amiguito que le pega «de mentira» y el perro toma esta acción como una agresión real hacia «su» niño. Entonces hace lo que cree correcto, muerde al intruso para proteger a su humano. Esto no se reserva para los niños, también sucede con los adultos.
  5. Ignorar las advertencias del perro. Si un perro ladra ferozmente o gruñe cuando te acercas a su territorio, recursos, etc. y continúas acercándote, entonces te estás buscando la mordida. Estos sonidos son una advertencia, el perro te está diciendo que no le gusta lo que haces. Hazle caso.
  6. Toqueteo inapropiado. A los perros no les gusta que les tiren de las orejas, de la cola, de las patas o de los pies… y la parte baja de la espalda (zona anal) es zona prohibida. A algunos perros dominantes no les gusta echarse y mostrar la panza para que los acaricien, esta actitud de sumisión les parece indignante, si no lo hace voluntariamente, no lo obligues.

Forma correcta de acercarse a un perro

  1. Lo primero es que el dueño te de el visto bueno. Que te haga saber que puedes acercarte al perro.
  2. Extiende tu mano lentamente, con los dedos doblados sin cerrar completamente el puño, palma hacia abajo (como si fuera una pata de perro). Deja que el perro se acerque y la huela.
  3. Espera a que el perro te de el visto bueno. Si quiere tu afecto, bajará su cabeza, relajará las orejas o incluso se acercará más a tí. Si el perro, en cambio, echa las orejas hacia atrás, gruñe o se acobarda, entonces no lo acaricies.
  4. Acarícialo en la cabeza, en la espalda (sin llegar demasiado atrás). Evita tocar su estómago, cola, orejas o pies.

A medida que te vayas familiarizando con el perro, su comportamiento hacia tí irá cambiando. Pero durante las primeras visitas, siempre respeta las pautas anteriores. Nada de confiar en que «aún me recuerda».

Qué hacer ante un perro agresivo

  1. Quédate quieto. Si te sigues acercando el perro lo interpretará como un ataque.
  2. No hagas contacto visual. Esto sería un desafío al perro.
  3. No sonrías. El perro pensaría que le estás mostrando los colmillos. Es una invitación a la pelea.
  4. Espera a que venga el dueño del perro a llevárselo.
  5. Respeta los deseos del perro. Si está ladrando y gruñendo, está expresando incomodidad con tus acciones. No insistas. Los perros prefieren advertir solamente, pero si lo presionas, te atacará.

Qué hacer si un perro te ataca

  1. No te muevas. No puedes correr más que un perro, sin importar que tan rápido corras. Correr sólo los enoja más. En el mundo animal hay una regla simple: Correr = Presa. Y no quieres ser la presa, ¿verdad?
  2. Desvía la vista. Mirar un perro a los ojos es un desafío.
  3. Trata de controlar el pánico y no le grites. Habla suavemente y trata de tranquilizarlo. Si levantas la voz o le gritas, el perro lo tomará como una agresión «verbal».
  4. Mantén los brazos a los costados de tu cuerpo, con los dedos hacia adentro para que el perro no pueda morderlos.
  5. Si a pesar de todo te muerde, ¡no tires! Tirar sólo provocará que el perro comience a sacudir la cabeza y te haga más daño aún. Mantente lo más calmado posible (ya sé que no es fácil dada la circunstancia). Usando la mano libre o lo que tengas a la mano, presiona el cuello del perro y aprieta hasta que te suelte, no te preocupes, no lo vas a matar así, ah y ¡no le pegues!, eso sólo empeora las cosas y aumenta su ira.
  6. Si el perro te ha tirado al suelo, colócate en posición fetal cubriendo tu cuello y cabeza. Y quédate quieto. Un blanco inmóvil es aburrido y el perro se alejará.

Espero que estos tips te hayan ayudado.

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