Displasia de cadera en perros: todo lo que debes saber

La displasia de cadera es una enfermedad ósea muy común en los perros.

Muchos hemos escuchado hablar de la displasia de cadera pero nunca nos preocupamos de buscar realmente qué es, por qué se produce y qué consecuencias tiene hasta que nos toca de cerca.

A continuación te contamos todo lo que debes saber sobre esta deformidad de la pelvis.

¡Detéctala cuanto antes y ahórrale mucho dolor a tu amigo canino!

Características de la displasia de cadera en los perros

La displasia de cadera es una enfermedad degenerativa ósea, hereditaria pero no congénita.

¿Qué significa esto?

Esta malformación se transmite de padres a hijos, por lo que es hereditaria, pero al no manifestarse desde el momento en el que nace el cachorro, no es congénita.

La displasia de cadera consiste en una deformación en la cavidad de la pelvis que acoge la cabeza del fémur. 

Al no encajar perfectamente, la fricción en la articulación al mover las piernas causa dolor y va dañando el tendón que rodea la cavidad.

Puede afectar a una sola o a las dos caderas.

¿Cuándo aparece la displasia de cadera en los cachorros?

Se manifiesta, en los casos más extremos, a partir de los 4 meses de edad de un cachorro. Normalmente, los primeros síntomas aparecen a los 5 o 6 meses.

Si tu perro tiene más de 2 años y no ha presentado nunca ninguno de los síntomas que te enumeramos en el siguiente epígrafe, ¡felicidades! 

Pasada esta edad sin dar muestras de displasia, casi ningún perro suele desarrollarla.

Síntomas: ¿Cómo detectar la displasia de cadera canina?

Presta atención a estas señales que indicarían que tu perro puede tener displasia de cadera. ¡Cuánto antes se detecta, más fácil es su tratamiento!

La displasia en cachorros

Aunque los perros más jóvenes solo muestran síntomas de padecer displasia de cadera si es un caso bastante grave, es importante no perder estos signos de vista.

Los cachorros que ya sufren displasia tienden a ser menos activos, pasar más rato sentados que jugando y quejarse cuando lo hacen de forma brusca.

Hay, sin embargo, indicadores más alarmantes.

Es habitual que un cachorro con displasia de cadera no quiera subir escaleras y que camine con las patas traseras muy juntas o lleguen a cruzarse. 

A menudo, también se puede observar debilidad en las patas de atrás.

Si tu perrito tiene menos de 4 meses y presenta alguno de estos síntomas, ¡llévalo al veterinario! 

Allí le pueden hacer el test de PennHip para determinar cuál es la probabilidad de que acabe desarrollando la enfermedad.

Sintomatología en perros adultos

El signo más evidente de que un perro padece displasia de cadera es la cojera. 

Algunos perros se balancean al caminar para intentar compensar la deformidad de la articulación, sobre todo, tras hacer ejercicio físico. 

Esta cojera también se aprecia al correr, pues algunos perros con displasia se impulsan con las dos patas traseras a la vez y, así, van dando pequeños saltitos. 

¡No pierdas de vista a tu perro durante las sesiones de ejercicio físico para darte cuenta!

Igual que los cachorros, los adultos también caminan con las patas traseras muy juntas, evitan subir escaleras o pasan mucho tiempo en reposo.

El dolor de la displasia es peor en frío, por lo que los perros afectados suelen quejarse o cojear un poco al levantarse tras pasar un rato sentados o tumbados.

Esto hace que sean perros menos activos, que a menudo rechazan actividades que deberían ser emocionantes en un can sano, como jugar, correr o saltar.

Otros síntomas son posturales: por ejemplo, los perros con displasia se sientan con una pata hacia fuera para aliviar las molestias.

Además, estos perros tienden a resbalarse de forma habitual o son más torpes que otros perros, pues no se reparte bien el peso en las cuatro patas.

La musculatura también se ve afectada. Se aprecia debilidad o distrofia en los músculos de las patas traseras. 

A veces va acompañada de un mayor volumen muscular en la zona de los hombros, donde acaban apoyando todo su peso

Complicaciones de la displasia de cadera en perros

El que sea degenerativa implica que la enfermedad va avanzando, es decir, agravándose con el tiempo.

 En muchos casos, una displasia de cadera no tratada a tiempo puede desembocar en otras enfermedades, como la osteoartritis, o incluso parálisis.

Es habitual que, tras un periodo sin mostrar síntomas, la displasia vuelva y continúe degenerándose. 

¡No bajes la guardia y trata la displasia antes de que sea demasiado tarde!

Prevención de la displasia de cadera para tu perro

Aunque tu perro aún no haya mostrado ningún síntoma de sufrir displasia de cadera, no te confíes. ¡Presta atención y evita el desarrollo de esta enfermedad!

No castrar a los cachorros antes de la pubertad

Según estudios recientes, un factor relacionado con el desarrollo de la displasia es la edad de castración de los cachorros. 

La incidencia de esta malformación aumentó hasta un 75% en cachorros de labrador y Golden que habían sido castrados antes de los 6 meses de edad.

Vigilar el peso y la dieta de tu perro

Los perros que padecen sobrepeso tienen un mayor riesgo de sufrir displasia de cadera.

Asegúrate de que tu amigo peludo sigue una dieta rica en calcio y que no come más de la cuenta para evitar problemas como la obesidad.

¡Cuidado con el ejercicio!

La displasia de cadera puede resultar de un mal movimiento haciendo ejercicio o jugando.

No dejes que tu perro haga ejercicio de demasiada intensidad, ni que se haga daño al saltar o al jugar con el frisbee, por ejemplo.

Hidroterapia: Natación para perros

Nadar es un excelente ejercicio para reforzar la musculatura de las patas traseras de tu perro y fortalecer sus articulaciones.

Los cuatro grados de la displasia de cadera en perros

No todos los casos de displasia de cadera son iguales. La gravedad de una displasia se mide con el ángulo de Norberg, mediante una radiografía.

Esta es la diferencia que existe en la posición de una cadera respecto a la otra. Cuanto menor sea el ángulo, más grave es la deformación.

Primer Grado

Si el ángulo está entre 105º y 100º. Se trata de una displasia leve con deformación mínima. 

Se trata de una cadera casi normal, pues no se considera displasia si el ángulo es mayor que 105º.

Segundo Grado

Hasta unos 95º. Aparece una subluxación del fémur, que tiene entre el 25% y el 50% de cabeza fuera de la articulación. 

Esto hace que el borde de la cavidad, denominado acetábulo, esté ligeramente aplanado.

Tercer Grado

El ángulo está entre 95º y 90º. El acetábulo es más plano, y hay hasta un 75% del fémur fuera de su cavidad. 

Suele ir acompañada de cambios degenerativos importantes, sobre todo en la articulación.

Cuarto Grado

Si el ángulo es menor de 90º. Estos casos son displaxias graves, con luxación completa y aplanamiento también en la cabeza del fémur.

Los cambios degenerativos son aún mayores en este último grado de displasia de cadera.

displasia de cadera en perros

Los dos mejores tratamientos para la displasia de cadera en perros

Existen dos formas para corregir la deformación de una cadera con displasia en perros.

Tratamiento conservador

Consiste en administrar condroprotectores, medicamentos para ralentizar el desarrollo de la displasia, y analgésicos para aliviar el dolor del paciente.

Este tratamiento suele ir acompañado de terapias como la rehabilitación, la fisioterapia o la acupuntura.

Existen además aparatos, como el soporte de caderas o las sillas de ruedas para perros, que ayudarán a tu perro a recuperar la movilidad reduciendo las dosis de medicamentos.

Junto con unas correctas medidas de salud, para controlar el peso y los movimientos bruscos del perro en tratamiento, esta opción es muy útil en casos menos avanzados.

Tratamiento quirúrgico

Se intenta evitar siempre que sea posible, sobre todo en perros mayores.

Busca corregir la posición de la articulación mediante procedimientos tanto curativos como paliativos.

Los procedimientos más habituales son la Triple Osteotomía Pélvica y la Artroplastia por Excesión de la Cabeza del Fémur.

Cuando el daño está muy avanzado, también se lleva a cabo la implantación de prótesis. En algunos casos se emplean prótesis de cadera hechas de oro, que tienen efecto analgésico.

Cómo aliviar el dolor del perro

Si tu perro tiene displasia de cadera, te recomendamos protegerle bien del frío y de la humedad, que son muy dañinos para las enfermedades óseas.

Con un abrigo para perros o una manta, el animal estará lo suficientemente seco y caliente como para notar algo de mejoría.

También te aconsejamos comprarle un colchón terapéutico para dormir. Al ser rígidos, ayudan a encontrar una postura cómoda que alivie la tensión de las articulaciones.

Las razas más propensas a sufrir displasia de cadera perruna

Al ser una enfermedad hereditaria, existe una relación entre las diferentes razas de perro y la incidencia de la displasia de cadera.

Generalmente, los perros más propensos a sufrir displasia de cadera son las razas grandes y los molosoides. También algunos perros pequeños pueden tenerla.

Estas razas son las que más probabilidad tienen de padecer displasia de cadera:

  • Pastor Alemán
  • Golden Retriever
  • Labrador Retriever
  • Rottweiler
  • Dogo
  • San Bernardo
  • Presa Canario
  • Bulldog
  • Carlino
  • Mastín

Pero, ¿por qué incide la displasia especialmente sobre este tipo de perros? 

Principalmente, por la herencia genética de cada raza. Otros factores que vemos en todos estos perros son un peso elevado o una estructura ósea ancha.

¡Esperamos que esta guía completa sobre la displasia de cadera en perros te haya servido de ayuda!

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